Mi tocador

Pasión por el maquillaje.

La dictadura del postureo

portada postureo

Desde que era pequeña siempre me ha apasionado todo lo relacionado con la moda y el maquillaje. Tengo recuerdos de mi infancia en casa de mi abuela Carmen los fines de semana, ojeando sus revistas del Hola y admirando las fotos de Lady Di o Carolina de Mónaco, dos mujeres que para mí eran la elegancia hecha mujer. Me encantaba ir al final de la revista para ver los reportajes de moda con los desfiles de Yves Saint-Laurent, Chanel, Valentino…etc. Pasaba horas mirando las fotos, observando esos espectaculares anuncios de cosmética en los que aparecían primerísimos planos de las modelos con unos maquillajes perfectos. Aquello sí era perfección verdadera. No existían ni los filtros ni el photoshop, ni ningún tipo de retoque fotográfico. Sin embargo las cosas han cambiado hasta tal extremo que nos está haciendo perder el norte.

Hace unos días, una persona encantadora anunciaba su abandono de las RRSS, y más concretamente de Instagram. “Esto no es lo que era”, decía, “todo es postureo”. Y tiene razón. Es como si la obsesión por posturear y aparentar hubiera invadido las redes sociales y la blogosfera. Y lo peor es que en muchas ocasiones este postureo se extrapola a la vida real.

Es como si sólo importara aumentar el número de seguidores, aunque para ello haya quien los compre. Como si sólo importara aparentar, como si sólo importara el físico y una perfección artificial que hay que conseguir a toda costa. Como si sólo un determinado estereotipo de chicas pudieran reinar en un palacio con paredes de cristal que se pueden romper en cualquier momento. Porque el cristal es frágil y su duración no es eterna, como tampoco lo son la belleza y la juventud. El tiempo pasa para todas y las que hoy tienen 22 años algún día tendrán 50 y quizá se tengan que bajar de la nube de humo en la que viven.

Instagram está invadido de caras jóvenes, de imágenes perfectas que antes de ser publicadas han pasado por los filtros y retoques para conseguir disimular esas pequeñas líneas de expresión alrededor del contorno de los ojos, esos labios demasiado finos, esos pómulos planos o incluso esos michelines alrededor de la cintura. No entiendo la fobia por esconder lo que somos y cómo somos en realidad. La perfección no existe. Todo esto del retoque y los filtros no es más que una forma de camuflar las inseguridades para fingir algo que en realidad no somos. Y a veces no nos damos cuenta de que al otro lado de la pantalla del Iphone (porque eso sí, hay que tener un Iphone, un móvil convencional no nos vale para el kit posturil) o del ordenador hay gente vulnerable que se lo cree y se deja arrastrar por el reinado de las apariencias.

Me da mucha pena cuando veo niñas jóvenes cuya única aspiración en la vida es ser influencer. Han idealizado tanto ese mundo que ven esta opción como un cauce para conseguir dinero fácil, que las marcas te regalen cosas y dedicarte a la vida contemplativa. Para estas niñas estudiar y tener una educación no entra en sus planes. Les da igual no saber comportarse adecuadamente, no saber estar, no saber expresarse cuando hablan o escribir con errores ortográficos y gramaticales. Viven en los mundos de Yupi pensando sólo en pasear el modelito del día, en poner morritos para los selfies (eso de posar normal sin cara de pez bobo ya no es cool), o de enseñar cuantos labiales les ha mandado la firma tal o cual.  Viven obsesionadass con mirar el teléfono cada cinco minutos para ver cuantos likes (me gusta) reciben. Una cosa es mostrar algo porque te hace ilusión compartirlo y otra muy distinta es mostrarlo para fardar y presumir.

Con todo esto no quiero decir que todas las influencers sean unas cabezas huecas que no dan un palo al agua. Hay muchas que tienen una vida real fuera de internet y no necesitan fingir o mostrarse de una manera diferente a la que son. Y lo mismo pasa con las bloggers y las youtubers. Hay de todo pero por desgracia la falsedad de aparentar nos está invadiendo y nos está comiendo el terreno a pasos agigantados.

A todas nos gusta vernos guapas y lucir bien, tengamos la edad que tengamos. No está prohibido aceptar el paso del tiempo y tampoco habría por qué esconderlo. No vamos a tener 25 años toda la vida ni tampoco vamos a usar la talla 38 para siempre. No pasa nada por tener líneas de expresión o bolsas. Tampoco es un pecado no tener unos labios carnosos o una piel perfecta.

postureo

Veranear en tu pueblo o en la playa de tu ciudad  luciendo michelines con un bikini del Decathlon no es pecado. No todas nos podemos permitir irnos de vacaciones a Nueva York o a las islas griegas luciendo bikinis de marca o posando como top models con fotógrafos profesionales mientras nos olvidamos de disfrutar de la experiencia porque estamos más pendientes de mostrar nuestro bronceado, el cocktail que estamos bebiendo o las playas de agua cristalina.

Cuando subo un selfie me da una vergüenza enorme porque siempre he sido muy insegura con respecto a mi aspecto físico, pero a veces pienso ¿y por qué no?. Ya no tengo veintitantos años, ya no uso la talla 38 y el paso del tiempo está empezando a hacer mella en mí. Tengo la piel grasa y los poros dilatados. Se me están marcando las líneas de expresión alrededor de los ojos y en el rictus, se me están empezando a caer los párpados y mi piel ya no goza de la elasticidad y la tersura que solía tener hace diez años. He engordado casi 20 kilos (por motivos que no vienen al caso) y la ropa de Zara y Stradivarius ya no me cabe. Tengo problemas de espalda y ya no puedo vivir la vida encima de unos tacones de 12 centímetros como hacía antes. Las canas están haciendo acto de presencia y ahora ya no me tiño el pelo por gusto.

Todo esto no me hace ni mejor ni peor, simplemente es como soy yo y lo que se ve es lo que hay. Tengo virtudes y defectos pero no por ello me considero una persona imperfecta. Simplemente he cambiado, ha pasado el tiempo. He evolucionado, en algunas cosas para mejor y en otras no, pero sigo siendo yo y el ser menos joven no me hace no ser capaz de sentirme más o menos atractiva cuando me pongo un labial rojo o me aplico una capa de mi máscara favorita en las pestañas. El tiempo pasa para todas, la belleza y la juventud son efímeras y llegará un momento en el que ni los retoques fotográficos ni las inyecciones de ácido hialurónico podrán evitar que las agujas del reloj sigan marcando su ritmo.

Por eso me satura tanto instagram y este mundo algunas veces. Pienso que todos los estados de la belleza deberían tener cabida en este mundillo. Y todas deberíamos colaborar en vez de dejarnos llevar por imposiciones y modas estéticas al gusto y a la medida de otros.

Nota: Las fotos que ilustran este post pertenecen a la web Pixabay.

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6 comentarios el “La dictadura del postureo

  1. Fantástica entrada.
    Me quedo con la intriga de saber quien es esa persona que abandonó Instagram, creo que hubiera sido mucho mejor tomar la decisión de continuar pero mostrando más realidad, menos postureo. Me parece la mejor manera de hacer “contra” a en lo que se está convirtiendo.

    En realidad el estar dispuestas a todo y a subir seguidores a golpe de talón dice demasiado de esa gente… según voy decepcionándome con personas que consideraba auténticas así las dejo de seguir. Prefiero mantener mi TL lo más limpio posible, que me aporte cosas bonitas, si, pero también reales. Porque en realidad una cosa es fotos bonitas y otras un puñado de mentiras. Creo que hay mucha gente que pierde los principios que tenía y es una lástima… aunque también muchas veces parece que o te subes a la cresta de la ola o te sepultan. Y en esas andamos las que sobrevivimos.

    Quizá porque ya tengo 35 y pienso como se debería… pero es cierto que hay demasiada gente joven que se deja llevar por lo bonito que se ve todo el asunto y lo fácil que parece. Siempre he dicho que si se mostrara más realidad en las redes sociales (y no tanto postureo) existirían muchas menos frustraciones.

    ¡A mi me encanta ver tu cara! porque eres real, porque sabes sacarte partidazo y porque no existe la perfección. Está bien superar las vergüenzas y los miedos.

    Un beso grande, guapa : )

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    • Maria del Mar
      29 mayo, 2017

      Muchas gracias por el piropo! Es que llevaba varios días dando vueltas al tema y precisamente lo estuvimos hablando el finde por twitter. Pienso que tengas la edad que tengas debe haber sitio para todo el mundo. Internet es infinito y hay sitio de sobra para todo el mundo. No hay necesidad de fingir algo que no se es. Las RRSS han cambiado mucho y en concreto Instagram. Poco a poco se va perdiendo esa comunidad que había antes y es una pena.

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  2. Margarita Cañellas Sastre
    29 mayo, 2017

    Enhorabuena por tu post!

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  3. Li
    4 junio, 2017

    Totalmente de acuerdo! Es una pena pero es la realidad.

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    • Maria del Mar
      5 junio, 2017

      Sí, por eso sentí la necesidad de dar mi opinión. Tanto postureo me satura y no entiendo la obsesión por aparentar lo que no se es. Gracias por pasarte y comentar!

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Esta entrada fue publicada en 29 mayo, 2017 por en Otros y etiquetada con , , , , , , , , , , , , , .
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